V i S i T a S

sábado, 17 de febrero de 2018

Leaning on the everlasting arms


Una canción o mejor dicho un himno religioso de 1887, música moderna, que llevo tiempo tocando en alguno de esos ratos tontos que suelo pasar tonteando con la guitarra y cantando canciones que me gustan. No me juzguen con demasiada severidad, por lo menos en el asunto del acento, hice lo que pude, la verdad es que la grabé una sola vez y como quedó, así la subí, me aburre repetir y repetir. Espero que les guste. 

viernes, 16 de febrero de 2018

Otra púa que se va

Seguro que mis frases no llegan nunca a ningún sitio, aunque quizás alguna lo merezca, una que suelo gastar desde hace años, aunque generalmente aplicada a los demás, es: no se puede luchar contra la cabezonería. Lo tengo más que comprobado y, en este caso, me ahorro los ejemplos. Ayer no tuve más remedio que aplicármela a mí mismo, y es honrado admitirlo. Se me metió en la cabeza cenar un kebab o kebap, ya no sé como se escribe correctamente y menos como se pronuncia. ¿Por qué? pues ni la más remota idea pero ahí estaba el asunto. Mande mensajes a diferentes amigos, siempre es triste cenar más solo que la una, pero a nadie le venía bien, lo lógico hubiera sido quedarme en casa pero no, no era posible luchar contra eso. Así que me arreglé, dentro de mis limitadas posibilidades -otra frase mía que sí suelo aplicarme- cogí la moto y me fui a la avenida del Puerto. No sólo cené solo, es que no había ni siquiera otro cliente, fue cenar solo pero de verdad, y menos mal que estaba el camarero. No fue un banquete a lo Lúculo porque sólo cene un kebab y no con pan de queso y una cerveza sin alcohol. Otro sitio que me trae recuerdos de los últimos catorce o quince años pero estoy acostumbrado a bregar con ellos. Decidí tomar un café en Russafa y disfrutando de la moto fui para ese barrio tan castizo de mi ciudad. En este post de sucesos tontos e intrascendentes me ocurrió una chorrada más, de esas tonterías que me fascinan, por culpa de una pequeña raja en el bolsillo del Levi's escuché como la única púa que llevaba caía y rebotaba en el tubo de escape de la moto. El valor exacto de un plectro en la actualidad es de 50 céntimos, vamos, uno normal pero me fastidia perderlos cuando me gustan. Me ocurrió estando parada y bajé de la moto a buscarla y recogerla, imposible, no hubo forma, había desaparecido, se había evaporado, fuera de este mundo, la única explicación, sin apelar a sucesos paranormales, es que la dichosa púa viajera, otra de tantas, cayera dentro del motor de la Triumph. Moví la moto, encendí la linterna del móvil, miré y remiré pero no apareció. Unas chicas bebiendo cerveza en una terraza con expresión de asombro, ¿qué le pasa a este viejuno, qué busca? Abandoné la idea del café y me fui a LEDO, me preguntaron si quería salir en la jamsession pero no me apetecía, dije que no, tres veces, mi púa me había abandonado, quizás quería decir algo. Pero me llamaron desde el escenario y me tocó salir a tocar, hice tres temas. Entre uno de ZZ Top y otro de Robert Johnson se me ocurrió hacer un guiño a The end, de The Beatles, puede que mi pasaje guitarrisco preferido de la historia del rock, y allí estuvimos un rato dándole a ese par de acordes soleando con una guitarra que no me gusta. Hablé y saludé a otros músicos y volví a casa pensando en la tozudez, la testarudez, el empecinamiento, la obstinación y la obcecación, cabezonería que dicen en mi familia, una virtud/defecto como otra cualquiera. 
 Como tengo tiempo libre, más del que me gustaría tener, acepto cualquier oferta de cualquier tipo y más si es para tocar. Así que me he metido a bajista de un grupo de Rockabilly, ¿por qué no? Me dejan el material y no resulta complicado para mí, he ido a Torrent, al Vedat, y he estado ensayando y aprendiendo el repertorio, es agradable, charlando de guitarras y vidas con Luis. A la vuelta una furgoneta blindada me ha gastado una jugarreta y ha hecho un cambio kamikaze de carril, ha pasado con el semáforo en ámbar porque ya iba a decirle cuatro cosas con mucha educación y mucha mala leche, no es mi estilo pero la ocasión lo merecía, en fin, cosas que pasan. Y para terminar el post de las púas que se marchan... me han ofrecido aparecer como figurante en un vídeoclip haciendo de...¡batería¡ Lo compartiré por aquí, por las risas.
 Y estas son las últimas aventuras del motorista solitario.     

miércoles, 14 de febrero de 2018

Recuerdos olvidados


Vuelvo a leer libros sobre imperios olvidados, ciudades perdidas que duermen bajo urbanizaciones de lujo, reinas del comercio y el poder marítimo convertidas por el paso inexorable de la historia en parques de ocio. He asistido a la inauguración de Hagia Sofía y he escuchado al emperador Justiniano afirmar que había superado al rey Salomón. He visto su ingratitud eterna hacia Belisario o el extraño cambio de Basilio II, de golfo a guerrero incansable. Una vez más me he emocionado acompañando a Aníbal en sus victorias y sus derrotas, contemplando entre las brumas su genio y su triste final. Mi mente viaja por el tiempo y no piensa en otras cosas. Me hice una analítica, acudí al consultorio con cierto temor, acostumbrado a las malas noticias aquello me alegró, perfecto, todo muy bien, hasta el dichoso colesterol. Sigo paseando por la ciudad, caminatas interminables, recuerdos al asalto, sin lugar donde meterse. Una vuelta por Russafa, recuerdos en cada esquina, librerías de viejo que siguen abiertas, sé los libros que compré allí, recuerdo casi hasta las fechas, yendo con mi padre a las reuniones religiosas (aquello es un solar ahora mismo) en la calle Denia, giro la esquina y la calle del Clero, donde ensayamos unos días con Victor y su casa, al volver la siguiente esquina, también ensayamos allí Los Cuervos. Todo lo ocupan ahora los restaurantes, las tabernas, los pubs, donde antes habían carnicerías de carne de caballo, papelerías, talleres de motos o lecherías. Me veo a mí mismo buscando sitio para aparcar a finales de los ochenta, para ir a Discocentro, por esas calles. Actuando en una esquina donde la orquesta nos dejó hacer un par de temas en 1982, cenando en un banco de la plaza San Valero bocadillos traídos de casa.  Casi es el mismo caso, aquella Russafa de tantos años atrás pervive a pesar de tantos cambios en el recuerdo de las personas que pululamos por allí. Casi en una labor de arqueología musical, ensayando con RexMex y Charly el repertorio para la actuación de Los Cuervos del 5 de mayo, piden tocar canciones mías que casi ni recuerdo. Busco viejas libretas con letras y allí están, una idea que casi parece para una película de Orson Welles, descubrirte a ti mismo en aquellas pequeñas obras de juventud que dormían el sueño de los justos. Uno de esos temas es Juan Tinajero, las desastrosas gamberradas de un adolescente al que le cuesta crecer. Me hace mucha gracia, ahora debería escribirla desde la perspectiva de un padre...o casi de un abuelo. La vida sigue implacable su marcha.

martes, 6 de febrero de 2018

Bola de cañón



Cannonball, divirtiéndome un poco con el pedal de delay, no llega ni a cover, es sólo pasar el rato recordando un viejo tema escrito por Duane Eddy y Lee Hazlewook sobre 1958... tengo demasiado tiempo libre.

lunes, 5 de febrero de 2018

Thank you Mr. Gibson



Disfrutando de mi Gibson, una medicina muy especial, recordando una canción que escribí el octubre pasado, aquí en versión instrumental, me sale mejor cuando no tengo que estar pensando en que me estoy grabando pero no está mal del todo.

sábado, 3 de febrero de 2018

Bailando Swing

Después de picotear en la Bodega Valero nos pasamos por LEDO para ver a The Sunny Siders, donde las chicas del swing nos sacaban a bailar mientras la banda interpretaba temas como Hallelujah, I love her so de Ray Charles... ¿quién iba a negarse?

viernes, 2 de febrero de 2018

En Un Mundo Nuevo





Otro febrero, el mes más corto del año, y así es porque los antiguos romanos pensaban, tan supersticiosos ellos, que era funesto y por eso debía tener menos días. A principios del año 2008 tenía la sensación de que algo iba a pasar y no precisamente bueno, la idea crecía como un tumor maligno en mi cerebro, intenté desterrarla, ¿por qué tenía que ser algo malo, por qué no podía ser algo bueno de veras? Otra creencia quizás igualmente estúpida o quizás no, que los pensamientos positivos traen cosas positivas y al revés, me aferré a eso. Me dio por escuchar una canción de mi niñez, escrita por Tony Luz, sobre un mundo nuevo en que tus sueños se harían realidad, como un intento de postivar todo, de que ese "algo" fuera bueno. Lo deseé con todas mis fuerzas. Mi hija llevaba unos días extraña, rara, comportándose de una forma que nos sorprendía y entonces llegó la diabetes. No me lo podía creer, no era algo malo, era algo malísimo. Fue justo en las fiestas de febrero de Campanar, cuando comienzan a poner las paraetas del porrat de la Verge, como si hiciera falta recordármelo, eso me lo trae de vuelta a la mente. Además este mes se cumplen diez años de aquello. Un manotazo duro, un golpe helado, un hachazo invisible, como dijo el poeta, que cambió mi vida para siempre. Me parece que fue la última vez que lloré. 

lunes, 29 de enero de 2018

Huyendo de la lluvia.

Era jueves y sentía la necesidad de dar una vuelta en moto, la lluvia amenazaba pero no es más que agua y tampoco iba a ir muy lejos. Según en qué zona de la ciudad chispeaba o no, iba huyendo de la lluvia y la tristeza. Por fin parecía que llovería en todos los barrios y me pasé por LEDO, ya se estaba cogiendo, cuando me dijeron que saliera a tocar algo contesté que me llamaran el primero porque quería volver pronto a casa, huyendo de la lluvia. Charlé un rato con Antón y volví a casa. El sábado di una vuelta con el tío Luis y el domingo ensayé por la mañana con Los Cuervos y por la tarde con Luis y Kike, con Michael tocando la batería. Vueltas en moto a beber y a tocar...

jueves, 25 de enero de 2018

Ayer

Como decía George Harrison, cuando no sabes a donde vas cualquier camino te llevará a allí. Vagando sin rumbo por la ciudad, 16.000 pasos y 8.000 pensamientos. Algo llama mi atención y detengo mis pasos, dejo los pensamientos y hago una foto pero me vuelven a asaltar, qué gran fondo para una foto de grupo de Rock and Roll. 

Debía hacer como 35 años que no me sentaba en los escalones del costado de la Lonja, mi edificio favorito de mi ciudad. Allí me senté a mirar el móvil, como tributo a mis años de paseos por el centro con mis amigos de entonces, viendo pasar turistas. Suenan risas entre frases en italiano, francés o inglés. 

La fotografía de abajo, con ese ayer gigante (Yesterday, all my troubles seemed so far away...) me trae a la memoria los años setenta. Allí íbamos a cambiar los cómics de Marvel, pagabas un duro por el cambio, entregabas los ya leídos y conseguías nuevas lecturas. Aquellas paraetas estaban regentadas por unas auténticas abuelas, con más experiencia que Matusalen, hoy en día no puedo decir qué edad tendrían, en aquel entonces me parecía que estaban ya en los ochenta y seguían aferradas a su negocio. Eran un poco, con todo el respeto, como las brujas de Macbeth, Era un proceso similar al que luego hicimos con los discos, caminata hasta el centro, adquisición de nuevo material, vuelta a casa para leer o escuchar lo nuevo.

miércoles, 24 de enero de 2018

Gibson Chet Atkins Country Gentleman and others guitars.


En las largas noches del invierno, jugarretas de la mente, sueño con personas que no están ya en mi vida, proceso dormido lo que intento olvidar despierto. No le doy ya más vueltas, encaro el día mirando un bloc de notas en mi mesilla de noche, aunque está anotado en el móvil me gusta comenzar así. He dormido con diez guitarras en la habitación, nueve mías más la de un amigo. Esa visión me hace sentir bien, como un faraón muerto, descansando con mis tesoros. Llegará un día en que ellas seguirán y yo ya no estaré, alguien les sacará provecho y ellas no contarán nada de los ratos que pasamos juntos o quizás sí, la información estará ahí por si alguien quiere verla. Me siento afortunado cuidándolas, cambiando cada rato de instrumento, disfrutando del lujo de tenerlas al alcance de la mano, cada una con su personalidad, su timbre, su sonido particular, su tacto. No envidio a quien tiene un Ferrari o un Rolls Royce. Cada guitarra me cuenta su historia, el año que las adquirí, las canciones que compuse con ellas, las personas con las que estuve con ellas entre las manos, los lugares donde durmieron, las grabaciones que hice, las actuaciones, las visitas al luthier, las mejoras que les hice, el mantenimiento, la historia de mi vida en guitarras. Quizás es una gran historia por contar aquí, la vida de cada una de mis guitarras. Hace unos años cogí una gran carpeta azul donde guardaba las facturas, las letras de las compras a plazos, cuando a principio de mes me pasaba por la tienda a abonar el plazo, tiré toda aquella documentación obsoleta, admirando mi propio tesón perdido en el tiempo. Aquello me salvo de muchas cosas, nunca tuve interés por las drogas, prefería gastarme el dinero en instrumentos, no había comparación. No he viajado gran cosa, nunca he tenido vacaciones tal y como se entiende hoy en día, pero miro mis guitarras y me siento bien, lo que salve será para mi hija y eso también me hace sentir bien. Con todos mis problemas, otra contradicción más en mi vida, estoy en un momento dulce como la miel, un capitán feliz al timón de un barco cargado de dolor, no sé explicarlo de otra manera. 

lunes, 22 de enero de 2018

Not a second time

Un paseo en moto para mirar el mar, vagando por la ciudad hasta llegar al Mercado de Colón me pongo a hacer fotos, un pasatiempo como otro cualquiera. Un tipo se acerca y empieza a darme conversación, otro más, no sé si tengo éxito con gays o que la ciudad está llena de almas en pena. Intento ser educado, cojo la moto y paseo a 30 km/h por la calle de la Paz, como en la canción de los Top-Son. Ayer nos pasamos el día en el ranchito del tío Paco, él, por supuesto, Seguí y yo. Armados con guitarras pasamos el domingo entre colesterol, vino y charlas sobre la vida o guitarras, vamos lo de siempre, muy a gusto, con un tímido sol acariciándonos. Fuimos al Consum de Cheste a comprar embutido y bebida, freí unos huevos en una cocina portátil que me llegaba a la rodilla. La cajera que nos atendió es un encanto, no quiero volver por allí que me enamoro. El sábado ensayamos en Xirivella, me vestí con una camisa blanca bordada, punteras en el cuello de la camisa, corbatín de bolo con un águila, chaleco negro, Levi's ajustados, botines y el cinturón que usaba en los ochenta con puntera metálica en un extremo, rematado por una chaqueta larga de ante marrón, me sentía bien. Cenamos RexMex, el tío Luis y yo en el Borneo y de ahí a LEDO. Nada más llegar Reme y Nuria nos dijeron que íbamos muy guapos, hice una reverencia. Alguien encontró a su ex, reencuentro inesperado. Me presentaron a unas chicas, costaría mucho saber quien demostraba menos interés, si ellas o yo, sólo corrección. Charlé con el contrabajista de The Howlin' Mojos, no pude ir a su actuación por el ensayo córvido. Veo un par de conocidas mirando el cartel de desayuno con diamantes, les comento cosas sobre la película, ah pues no tenía ni idea.  Llevaba un rato notando que alguien me miraba y me puse a hablar con ella, en mi estilo habitual. "Voy a decirte algo... bueno, no, mejor no te lo digo". Eres un poco raro me dice... vaya, qué novedad, nadie me lo había dicho nunca. Tiene un acento extraño y le preguntó su origen, del Norte contesta, resulta que es francesa y pintora. No sé, no sé.  Llega la hora de cerrar, algunos se van al 16 Toneladas pero yo estoy a un paseo de casa y vuelvo caminando. 


lunes, 15 de enero de 2018

uN FiN De SeMaNa No PeRDiDo








Han sido cuatro días con grandes momentos y no sabía como acometer el reporte. El jueves habíamos quedado a cenar y liarla unos cuantos cuervos/cansinos, el tío Paco se retrasó. Cenamos en un sitio excelente en Calixto III, Gastromántic se llama, unas hamburguesas deliciosas y un trato digno de cliente VIP, yo le había echado el ojo hace meses y me felicitaron por la elección. Conversamos sobre música y recuerdos, conciertos y guitarras, el tío Luis, Serch, el Lagarto y yo mismo, claro. De ahí nos fuimos entre risas y alegrías etílicas a la Edad de Oro pero al llegar allí nos dicen en la puerta que la jamsession se ha suspendido. ¡Piña¡ qué lástima, con las ganas que teníamos de divertirnos... Al batería le han sacado dos muelas y está para el arrastre, un guitarra está desaparecido, el otro se ha enfadado y no va, el bajista ni se sabe... Pero alguien comenta que tiene una guitarra y un ampli en el maletero del coche y ahí sale la fiera que llevo dentro. Muchacho, saca esas cosas de tu coche y la liamos igual. Paco Moon Blues habla con Juanjo y enseguida empiezan a montar la paraeta. En cuanto está listo me pasan la guitarra, un tal Fernando coge su armónica y nos ponemos a tocar blues y temas viejunos. Canto una de las últimas canciones que he hecho, ¿Por qué te fijaste en  mí? la cosa es tan improvisada que tiene gracia. Mientras estoy cantando You're sixteen entra balanceándose el tío Paco y le llamo directamente al escenario para que la cante. Con él al micro nos hacemos temas de Los Lobos, aparece un batería por allí, Ximo,  y Reme le saca cajas de cartón, latas y un par de baquetas y ya tenemos percusión, la gente se parte. Hasta bailé y todo. Con Serch en la "batería" tocamos el Perro verde, nos estamos divirtiendo:



El viernes nos fuimos a El Loco para ver a Serch y Paco Seguí tocar con The Blisters -ambos estuvieron sublimes - el local lleno a reventar y muy buen ambiente, también andaba por allí el tío Luís, Iván, Mario y muchos conocidos. Cuando terminó el concierto nos pasamos por LEDO y había un tributo a The Rolling Stones, Beatles y Stones en una sola noche. Al día siguiente tocaban allí mismo, en LEDO, Los Dalton, grupo de Rockabilly de Vila-real y volvimos por allí. Me vestí para la ocasión, con mi imagen del tiempo de Los Cuervos, de hecho con la misma cazadora de cuero que me compré con 18 años y llevaba en aquella portada. Un momento bonito y entrañable fue cuando uno de los guitarras de Los Dalton dejó de tocar, sacó una caja con un anillo y le pidió la mano a su novia, que estaba haciendo fotos muy profesional, delante de todo el público que aplaudió a rabiar. ¡Qué bonito es el amor¡ Te guardo la cazadora, me dijo Juanjo, aquí estás en tu casa, pasas casi más tiempo tú aquí que yo, me partía de la risa. Saludando a viejos conocidos, charlando de R'n'R, viendo a parejas bailar con gracia, el tío Paco bailando con sus pasos aprendidos en Albacete con atractivas mujeres, está desatado. Bailé y todo. Me lo pasé muy bien. 
Llevabamos cuatro conciertos en tres días pero seguíamos teniendo ganas de salir y el domingo nos fuimos a la Rockin' Paella en el Rockin' Folsom de Beniparrell. Gran ambiente para ver a El Dorado Bops y al final jamsession con muchos músicos del ambiente del R'n'R que pululábamos por allí. Me apunté en la lista para tocar Be Bop A Lu La y Oh boy¡ Me dejaron una preciosa Gretsch  y toqué la primera, sin problemas, aunque no sea mi guitarra y me cueste adaptarme llevo tantos años tocándola y soy tan fan de Cliff Gallup que sin problemas. Lo gracioso sucedió después cuando subí para hacer Oh Boy¡ Quería dedicar un recuerdo a Paco Luna, que había fallecido ese día, una pena pero me dijeron, no toques, canta sólo... ¡Ostras Pedrín¡ en casi cuarenta años que llevo tocando nunca había actuado como cantante solista, sin tocar la guitarra a la vez, pero una vez arriba no te puedes rajar y así lo hice, siempre hay una primera vez, bailé, canté y me divertí, con Buddy Holly no puedo fallar. Conduje yo el coche hasta casa de RexMex y luego me subí al bus hasta Campanar, recordando esos cuatro días de diversión y R'n'R y que me quiten lo bailado. 






lunes, 8 de enero de 2018

Los Cuervos - Colgado en la estación



Los Cuervos tocando Colgado en la estación, en el Rock Café El Corb (El Cuervo) la primera canción que escribí con 17 años precisamente en la plaza de la Estación de Benicassim, muchas coincidencias para un sólo día. La noche anterior había estado tocando en el hotel Triskel, en Xàbia, con Fort Mapache, el nuevo nombre de Rocky Raccoons, y no había dormido gran cosa. Estuvo bien la actuación mapachera y nos pidieron tarjetas para tocar en algún otro establecimiento de la zona, por alguna mágica razón nos suele pasar en el Triskel, nos salen de allí nuevas oportunidades. Vinieron amigos a vernos también, ¡Santi estás muy delgado¡ y se lo pasaron bien, nos felicitaron mucha gente, incluso complacimos al público con canciones fuera del repertorio. El domingo cuando el móvil me dijo que ya era hora de levantarse no tuve más remedio que aceptar que algo tan pequeño me dijera lo que tengo que hacer y arriba. Devolví el vehículo lunar en la Pobla de Farnals, seguimos en el Tata del Tío Paco hasta Puçol, desayunamos con Charly y para Benicassim. Sólo habíamos ensayado cuatro ratos pero la progresión había sido muy positiva. Amenazaba lluvia, tocábamos al aire libre, el equipo era de la sala, una incógnita siempre manejar material ajeno, pero sacamos las tablas y el hecho de ser viejos cuervos curtidos en mil batallas. Improvisamos viejos temas, alguna canción con letra que nos sugirió el púbico, les hicimos dar palmas y cantar, conté chistes y anécdotas y la gente reía con ganas. "Cuando más frío he pasado en mi vida fue un mes de agosto en Burgos".  Gustamos mucho, hicimos una multitud de versiones, casi todas las hacíamos ya en aquellos lejanos años, más algunos temas de cosecha propia e incluso estrené una canción. La gente disfrutó mucho, la terraza llena, transeúntes deteniéndose a escuchar, bailando por las aceras, buen ambiente en todo momento, un buen bolo. Varios muchachos corrieron a saludarnos, alguno dijo  que nos buscaría actuaciones por la zona, no nos conocían, se subscribieron a mi página de Youtube. En concreto, me hizo gracia, uno nos dijo que iba a irse a la una y se quedó hasta hasta las dos y media porque se lo estaba pasando genial. Te llenan ese tipo de comentarios.  De forma espontánea y sin avisarnos se presentaron el Lagarto y su adorable mujercita y el gran Antón con su hermana y pareja, nos sentimos muy arropados por estos viejos amigos. Comimos en el restaurante de al lado, todos juntos y después de unas copillas volvimos para Valencia. Otro control en carretera y pararon a uno de los nuestros, menos mal que sólo dio 0,18, menudo susto. Para acabar el día fuimos RexMex y yo al Siete Nudos, cuervos tantos años después, con la pequeña satisfacción del trabajo bien hecho y no es nada para lo que realmente puede ser.


sábado, 6 de enero de 2018

Un mundo perfecto


Hay una película de 1993 dirigida por Clint Eastwood que se llama así, Un mundo perfecto. En ella un niño no puede celebrar Halloween por las creencias religiosas de sus padres. Cuando la vi por primera vez me hizo gracia, me recordó mi niñez. Ha vuelto de paseo por mi memoria un día como hoy, día de Reyes, porque lo recuerdo como un día triste. Todos los seis de enero bajar a la calle era deprimente, todos los nanos iban por ahí disfrutando y exhibiendo sus regalos, o una parte de ellos, y yo fruncía el ceño y maldecía mi destino. No me importaba gran cosa el resto del año pero ese día era un constante restriego de mi condición de bicho raro, como el papel de lija iba haciendo mella poco a poco en mí. Una vez abandoné la infancia ya no me importó, me hice a mí mismo regalos y no en esa fecha, por supuesto, cualquier día era bueno, ese poso sí que me quedó. He llegado hace un ratico, que diría mi madre, de ensayar en Xirivella con Los Cuervos -formato trío- y está todo dispuesto para la actuación del domingo en Benicassim. Tengo que descansar un poco porque en unas horas me voy a Xàbia a tocar, volveré tarde y mañana madrugar para el siguiente bolo, que es a la hora del vermú. En fin, Viva la República y que disfrutéis de vuestros reyes, vosotros que los tenéis. 

jueves, 4 de enero de 2018

Ensayando en Xirivella

Los Cuervos en formato trío, ensayando en Xirivella, versiones que llevamos tocando casi toda la vida, temas propios. Parece mentira tantos años después, nos producen sensaciones extrañas aquellas viejas canciones como Colgado en la estación o Pobre muchacho. Las escribí con 17 años y fueron las primeras que iba enseñando por ahí, que toqué para Paco cuando lo conocí como demostración de que tenía mis propias composiciones y fueron el primer material original del grupo. De 1981 a 2017, también hemos ensayado algún tema nuevo, es un salto muy grande en el tiempo pero está bien tener material nuevo, 35 ó 36 años después de aquel inicio. Hay pocas cosas para mí más gratificantes que tocar una nueva composición para tus compañeros de grupo, y viejos amigos además, y que te digan que les gusta y que vamos a tocarla. 

miércoles, 3 de enero de 2018

Hombre de poca fe


Después de 10 días en la fe casi me hago creyente, estaba de hospital ya un poco más que harto. Hoy toda la mañana esperando el alta, hasta las tres y pico de la tarde. Por fin fuera de allí, qué ganas, ¡Señor¡ Esto es empezar el año con ganas y lo demás son tonterías. La jefa está mucho mejor, torbellino como siempre. El otro día contando anécdotas del pasado un amiguete me decía que tenia que escribirlas en un libro. Ya lo hago en mi blog, le contesté yo, y ya he fracasado en bastantes campos como para buscar el fracaso en cosas nuevas. Ahí está, o mejor dicho aquí está, por si alguien le gusta leer estas historias. En esta antología del disparate que es mi blog cabe casi de todo. En el hospital he repasado entradas antiguas, tenía wifi, y también es una especie de diario en clave, me sirve para recordar momentos concretos situándolos en el tiempo y eso me va bien. También es cierto que muchas de las cosas realmente suculentas, graciosas o deplorables, no aparecen aquí, por ser demasiado íntimas o por lo que sea pero siempre hay alguna referencia aunque no parezca existir conexión real. Empecé medio en broma, como aceptando el desafío de una moda, y sigo ahí, volcando palabrejas y pensamientos tontos durante un buen puñado de años ya. Seguiré si puedo, como en todo en la vida.